lunes, 5 de mayo de 2008

No se dice Rey, se dice "Roi"!!

Actuación de La Fura dels Baus en Cibeles, conmemorando los fusilamientos del 3 de Mayo.

Esto lo pillé con la mí cámara...



Yo nunca había asistido en vivo a ninguna actuación de esta gente. Sólo había visto algún fragmento en la tele, y siempre me había dado la impresión de que eran iban a ser raros (de estos que lo son a propósito), oscuros y retorcidillos.



Sin embargo el otro día me gustaron bastante. Tanto el montaje, que fue espectacular: dos grúas-pluma de unos 50 metros, que suspendían en el aire todo lo que pillaban, incluyendo, en el momento álgido de los fusilamientos, hasta a 72 personas colgadas, formando dos paneles de 6x6 cada uno (no estarían a menos de ventitantos metros del suelo)...; tanto el montaje, digo, como el enfoque. No fue muy retorcido, y estuvo muy dirigido a todo el mundo. ¡Napoleón hasta se marca un rap, bastante simpático, delante de Fernando VII, el tio bobo! ("¡no se dice Rey, se dice Gruá!!")

A mí me moló:(fijaos a partir de 0:50, más o menos)

jueves, 1 de mayo de 2008

El abrazo

El otro día charlaba con mi abuelo.

Cada vez me interesa más el funcionamiento de la mente, y cada vez estoy más cerca de la idea de que es principalmente memoria. ¿Cómo puede ser que sintamos algún rencor, afecto o desconfianza, por ejemplo, si no nos acordamos de lo que nos hicieron, bueno o malo? ¿Qué somos en realidad si nos quedamos sin circunstancia?

Al envejecer se dejan de fijar recuerdos, es como si los pos-it ya los hubieras usado mucho y ya no pegaran. Los discursos cíclicos se alargan, y vuelven a comenzar por donde empezaron hace un rato. Hace falta intervención externa que deshaga el bucle...

Sin embargo hay momentos de lucided extrema. Ojo, mi abuelo no sufre demencia senil, tiene problemas de memoria reciente. Y recalco lo de reciente, porque últimamente desentierra recuerdos que antes, bien no recordaba, bien no quería recordar, o contar.

Para bien o para mal, por azar o no, al igual que todos los españoles que vivieron ese momento de la historia en que nos tocó matarnos unos a otros, mi abuelo cayó en uno de los dos bandos. La verdad es que para lo que quiero contar da lo mismo cual de ellos sea.

Mi abuelo no dio tiros, como siempre nos ha contado de pequeños ("abuelo, ¿tú mataste a alguien en la guerra?"), contestando a nuestra impertinencia infantil. Fue camillero, y le tocó ver muchas heridas y sufrimiento.

Aún así, cuando contaba algún detalle de las cosas que vió, de forma progresiva según la edad que ibamos teniendo, siempre lo hacía con la asepsia de los médicos, nunca te parecía ni impresionado, ni impresionante, ni morboso. No trascendían sus emociones del momento, más allá del interés por cumplir su misión, o lo que le llamaba la atención la medicina, la cirugía sobre todo. Más de una vez confesó que a él le hubiera gustado ser médico...

Pero ayer, mi abuelo contó algo, después de una serie de historias más o menos confusas y confundidas por sus fallos de memorias; algo, digo, que me impresionó como nunca.

Contaba, que durante la guerra, en un campamento cerca del frente, asistió a un fusilamiento. Dos capitanes capturados al enemigo, se encontraban frente al pelotón de fusilamiento. Los dos capitanes eran hermanos.

Antes de que dispararan, les permitieron despedirse. Mi abuelo contó que se dieron un abrazo. Un abrazo largo, fraternal, entero, valiente. Hizo una pausa mientras lo contaba y me dí cuenta de que estaba llorando. Así, de repente. Se le había quebrado la voz, ahora, al recordarlo, después de casi 70 años, admitiendo que se estaban poniendo los pelos de punta.

Los dispararon a la vez. Un tiro y hala, los dos acabaron allí mismo.

En menos de un minuto, mi abuelo estaba contando otra vez la misma historia que me había contado antes del fusilamiento.

¡Qué impresionante máquina es la memoria!, y cuánto deberíamos aprender de la gente que ha vivido tanto, y tan intensamente.

martes, 15 de abril de 2008

Contrastes

Aún estoy digiriendo mis últimas semanas viajeras, sobre todo las dos primeras, que me llevaron al corazón del África, a tierras que vieron crecer antiguos imperios, algunos de ellos envidiados incluso por el Imperio por antonomasia. Pero creo que estoy listo para alguna reflexión, aunque sea "gorda".


Al poco de volver de África compromisos varios me llevaron a la tierra de otro extinto imperio, aunque mucho más reciente y cuyas influencias aún se sienten, principalmente por ser el padre y la madre del Imperio más poderoso que ha alumbrado la Humanidad.


De Bamako a Oxford en menos de 5 días; de los agobiantes 45º a los refrescantes -9º; de lo primordial a lo globalizado; de la lucha por la vida, literalmente, a la lucha por ser "cool"...

El contraste ha sido espectacular, y me ha generado una remenda sensación de vértigo. ¿Cómo se puede asimilar con facilidad las tremendas diferencias que existen entre sitios de este planeta, que por otra parte hoy en día son perfectamente accesibles (al menos físicamente, lo de "moralmente" ya es otro cantar)?

Esencialmente me quedo con una reflexión básica:

Somos asquerosamente frívolos.

domingo, 23 de marzo de 2008

Desde Tombuctu

Hola a todos desde Tombouctou!

Sin previo aviso, me he plantado en Mali. Estas estan siendo las vacaciones mas interesantes de toda mi vida. Incluso estoy aprendiendo a escribir en un &ç"_'à&ç" teclado frances... Pronto agnadire alguna de las alucinantes fotos que estamos sacando, este viaje al corazon de Africa impacta, incluso creo que me estara cambiando de alguna manera que aun no intuyo.

Saludos y hasta pronto

lunes, 3 de marzo de 2008

El cielo está "loxodromizado"...

Esta mañana, de camino al trabajo, el cielo presentaba un aspecto que me ha dejado pensativo durante casi todo el día. El azul nitrógeno que tan famosos nos hace en la Galaxia, y que, por qué no decirlo, tanto turista extraterrestre atrae; el azul profundo de esta mañana, decía, estaba surcado por multitud de líneas ligeramente curvas que iban de horizonte a horizonte, que se cruzaban aquí y allá, con distintos grosores, a distintas inclinaciones, aunque de un mismo blanco inmaculado y puro.


Ya había visto otras veces (claro) estelas de aviones, y en configuraciones bastante bonitas, ya os hablaré en otro post de ello. Pero esta vez era como si una tela de araña inmensa se estuviera tejiendo sobre el mundo, las arañitas todas activas a la vez, dejando su hilillo de agua sobre el eter.

Era bonito, por una parte. Si sólo te quedas en observar el efecto visual, sobrecogedor, de ver toda la cúpula de terciopelo azul atravesada por estilizadas nubes artificiales, como líneas de tiza espeluznantemente bien trazadas... la verdad es que se disfruta.

Aunque también resulta inquietante pensar en que estamos modificando hasta el cielo. Ya no se puede estar en ningún sitio sin darte cuenta de en qué época estás, da igual que te vayas al monte, lejos de tendidos eléctricos y construcciones.

Vamos, estás tan tranquilo rodando Troya, ahí, con Brad Pit, te has preocupado de que ningún extra lleve reloj, y de repente, cuando todo está montado y mezclado... ¡zas!, el IB7051 La Valetta-Madrid, que te jode el plano ascendente neonazi del rubiazo Aquiles.

Los aviones tratan de moverse por líneas rectas, que en una superficie esférica (vale, para los geómetras exquisitos, es una pera) son círculos máximos. Ortodrómicas. Es lo más barato, pero es difícil de conseguir, o al menos lo era antes, cuando todo era más artesanal.

Sin embargo, lo que más se ha utilizado de siempre (por facilidad de navegación) es la loxodroma. De forma genérica, es una curva que forma un ángulo constante con otra familia de curvas. Particularizando a la vida real, unas loxodroma es la trayectoria que sigue un barco o un avión que mantiene un rumbo, o sea, la aguja de la brújula siempre apuntando al mismo númerito.

Desde abajo, vemos las loxodrómicas y ortodrómicas cruzarse en efímeros cuadriláteros completos esféricos, que duran lo que quiera el gráfico de humedad del día. Porque las estelas son agua. La contaminación de los aviones (que no es poca) hoy ya es invisible.